Cultura abierta en tres pasos: escala, capacidades y ambición
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(Foto: pumpkinsoupsauce) Más allá de que se haya convertido en un motto de los tiempos que corren, la colaboración en el campo del arte no es nada nuevo. Sin rebobinar demasiado, surrealistas, dadaístas, situacionistas y plagiaristas ya concebían la idea de que toda obra es derivativa y trabajan de manera cooperativa. “The Exquisite Corpse Festival uses the surrealist parlor game to inspire collaborations in unlikely media and between unlikely artists” (El Exquisite Corpse Festival utiliza una sala de juegos surrealista para inspirar colaboraciones en un medio insólito y entre artistas inusuales). Cambio de escala La cultura del remix digital es un buen ejemplo del cambio de escala en la cocreación. The Grey Album es un disco mashup hecho por Danger Mouse y lanzado en 2004. Utiliza una versión a cappella del rapero Jay-Z’s y lo combina con una cantidad de samples no autorizadas de The Beatles. El álbum ganó notoriedad cuando EMI intentó detener su distribución alegando violaciones de copyright. En el mismo año DJ Spooky remixó el filme de D.W. Griffith’s (1912) Birth of a Nation, se apropió de partes de la obra y llamó a su creación Rebirth of a Nation. La comparación entre The Greatful dead y el conocido Dj. Vadim también sirve para entender el cambio de escala que permite la Web2.0 y el P2P. Los primeros motivaban a sus fans para que grabaran partes del vivo que en ocasiones eran reutilizados por el grupo en su propia música. Vadim utiliza la Web para ofrecer sus samples a cualquiera que quiera remixarlos y subirlos a la nube. Después elige las creaciones que más le gustan y las utiliza en clubs o las viraliza a través de su soundcloud. “Remix old and new Vadim tracks and upload them back to the cloud: we play our favourites on mixes, in clubs and share on our soundcloud” (Remezcla viejos y nuevos tracks de Vadim y súbelos a la nube: nosotros tocamos nuestros favoritos en clubs y los compartimos en la nube). Cambio de capacidades En este caso, el producto solo es posible gracias al cambio de escala sumado al de capacidades. La Red se convierte en un tablero que da lugar a la contribución mediante una serie de microtareas. Pero la contribución no siempre debe ser económica: Pantalla Global, que por estos días se expone en el CCCB, ha sido cocreada. Se trata de una exposición “abierta” y en tres fases: incubación, exposición y posexposición. Los usuarios pueden seguir todo el proceso creativo e incluso participar a través de la conformación de un “contracampo”. Los vídeos enviados formaron parte, en tanto contra-discurso, de la expo física y la virtual. Lo tuyo es mío, lo mío es mío ¿? En este contexto reaparece en escena un viejo conocido: el procomún, aquello que pertenece al dominio público, un recurso cuya propiedad no puede ser atribuida individualmente porque pertenece al colectivo. Y, de la mano del procomún, llega nuestra tercera adivinanza: ¿qué cambió entre la Encyclopaedia Britannica (R.I.P) y Wikipedia? Cambio de ambición Asistimos a un cambio de ambición cuando el producto final de la colaboración es un recurso para el procomún. Un recurso plausible de ser copiado, distribuido, modificado y vuelto a distribuir, tal y como lo regulan las cuatro libertades del software libre escritas hace varias décadas por Richard Stallman en el GNU Manifesto. Coleccionarte.org, el Barcelona Creative Commons Film Festival (que no solo exhibe películas CC sino que además puede ser copiado como concepto en sí mismo), todos los proyectos que buscan cofinanciación en la plataforma Goteo.org son algunos de los ejemplos proyectados con el mismo cambio de ambición: el de una cultura participativa y libre que aprovecha y cultiva el recurso común. Esta reflexión se publicó también en Yorokobu, la revista favorita de Ideas for Change.
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